Mercedes Robles
Producto y marketing
Viene del mundo comercial. Lleva la relación con los productores y la selección de lo que entra en cada caja. De las operaciones nos encargamos las dos.
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La Lianta
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La Lianta la llevan Mercedes Robles y Teresa Domínguez, desde Huelva.
En 2020 volvimos a Huelva. Habíamos vivido fuera, en Madrid, donde este producto no se encuentra: puedes comprar jamón, claro, pero no el que compras aquí, ni al precio al que se compra aquí. Volver fue darnos cuenta de lo que teníamos al lado.
Empezamos con aceite de oliva virgen extra de producción propia. Fue un fracaso. No lo decimos por hacernos las simpáticas: no se vendía, y punto.
Lo que sí aprendimos es que el aceite se vendía mucho mejor cuando iba acompañado. Cuando al lado había un jamón, una mojama, un queso. La gente no quería una botella: quería la mesa entera.
Es más fácil vender jamón que aceite. De ahí salió todo lo demás.
Cuando se acabó nuestra producción de aceite, quitamos el aceite y nos quedamos con lo que sí funcionaba: buscar producto excepcional y montarlo en una caja que a alguien le apetezca abrir. Y para eso, no hay mejor ocasión que el regalo de Navidad de una empresa.
Porque nos liamos la manta a la cabeza. Venimos de carreras profesionales que no tienen nada que ver —Mercedes es comercial, Teresa se dedica a la consultoría— y nos hemos metido en unos cuantos líos juntas, porque nos gusta emprender y hacer cosas distintas.
Esta es la que más ilusión nos hace de todas. Somos dos enamoradas del producto de nuestra tierra, y esto es la manera de darlo a conocer fuera.
Producto y marketing
Viene del mundo comercial. Lleva la relación con los productores y la selección de lo que entra en cada caja. De las operaciones nos encargamos las dos.
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Clientes y campaña
Viene de la consultoría, así que conoce por dentro el proceso de compra de una empresa: los plazos, las aprobaciones y las prisas de diciembre. De las operaciones nos encargamos las dos.
Ver perfil en LinkedInEn Navidad no estamos solas. Cada campaña montamos el equipo que hace falta para preparar, revisar y expedir los pedidos desde nuestro almacén en Huelva. Es gente que repite año tras año y que conoce el producto, porque montar bien una caja no es meter cosas dentro: es saber qué va debajo, qué va encima y qué no puede viajar al lado de qué.
Porque tenemos otros negocios el resto del año, y porque preferimos hacer una cosa bien que dos a medias.
Eso no significa improvisar. Cada campaña montamos la estructura que hace falta —almacén, equipo de montaje y transporte— y la cerramos cuando termina. Lo que no hacemos es mantenerla los doce meses del año, ni el catálogo permanente, ni el stock que hay que financiar. No hay esa estructura fija que pagar, así que el presupuesto va donde tiene que ir, que es dentro de la caja.
Y tiene otra menos obvia: supervisamos la campaña entera, de principio a fin. Elegimos el producto, dirigimos el montaje y contestamos los correos nosotras. Si algo sale mal, no hay a quién echarle la culpa.
No metemos nada que no nos comeríamos nosotras. Suena simple, pero es lo que decide qué entra en cada caja y lo que explica que no haya relleno: cada artículo tiene que aguantar la comparación con el mejor de su categoría, o se queda fuera.
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